
La estrategia de guerra es una virtud en una guerra sin balas,
en una lucha diaria contra elefantes rabiosos.
Nosotros como hormigas espectadoras pero venenosas
esperamos siempre los mejores resultados.
Pero cuando la realidad te da vuelta la jeta de un cachetazo y descubrís que no sabés NADA de política y que los que votaste y defendés día a día, esos por los que perdés tu vida y ganas una vida nueva, te demuestran porqué están donde están, lo único que sentís es orgullo, y lo único que amaga a salir de tus jodidas entrañas, es un grito de corazón:
VIVA PERÓN.
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