miércoles, 2 de noviembre de 2011

TILINGARBAGE.




Cuando en aquel video (hace unos años, buscalo en Youtube) nuestra querida señora Presidenta la fue a dar la mano a Obama y Obama estaba yendo a saludar a no me acuerdo quién y dejó horriblemente garpando a La Jefa, todos dijimos que ese negro de mierda se tenía que ir al carajo, puto, gil, antipatria, antiargentino, racista, Triple A, nazi, rockabilly.

Cuando Obama va y bombardea a cuanto país tenga petróleo, vamos todos a condenarlo, a subir esa foto de Bush sacándose la máscara y abajo está Obama, a decirle dictador, a encontrar por enésima vez la foto de la Estatua de la Libertad con cara de calavera, a enojarnos por el Nobel y a crear grupos en Facebook, a poner la foto del Tío Sam y a brindar por la caída de las Torres Gemelas, además de quemar nuestras culturosas Nike, nuestras computadoras con Windows, nuestros Playstations, nuestros televisores, nuestros dólares, nuestros Marlboro y toda la colección de El Padrino que tenemos en Blu-Ray.

Cuando Obama recorta en su país, todos nos reímos socarronamente, les decimos que estos putos tienen que aprender, los hostigamos disfrutando un previsible e inevitable derrumbe que nunca llega (ni llegará, ilusos), les damos clases de economía y luego volvemos a mirar la NBA.

Cuando Hillary dice que se quiere juntar con la Presidenta, empezamos con el quilombito: algunos nos enojamos porque no nos recibe Obama, y otros decimos "andate a cagar, trola", y nos mordemos un cachito los labios con cierta demencia de personalidad, bipolaridad senil o cosas por ahí.

Cuando Obama dice que se va a juntar con la Presidenta, eso sí, chapeamos como locos, nos ponemos orgullosos, hacemos volar a nuestras aguilas de la libertad mientras aviones trazan en el aire los colores azul, blanco, rojo, celeste ponele, bueh, y todas esas cosas mientras cantamos "Ou Sei Can Iu Si" como si fueramos Michael Bolton en la apertura del Suppa Báwl.



Mientras tanto acá, tratamos de explicar porqué está tan tremendamente bien que se regule el dólar y en EEUU no andan regulando mucho que digamos el asuntito del Peso Argentino, hoy por hoy y no tienen que dar explicación alguna.

La cosa es: sincerémonos.
Cuando vengan por Venezuela por el petróleo, dentro de muy poquito, quiero ver cuántos de nosotros vamos a salir con el Tramontina en la mano a la frontera, y cuántos de nosotros nos vamos a quedar en nuestras casas disfrutando unos riquísimos Corn Flakes con Bacon and so on, baby.

Alca-rajo.

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