lunes, 1 de agosto de 2016

las banderas, che

Detalle para la internita.
Dice Cristina ante el murmullo de la gente apenas empieza a hablar:
"¿Qué quieren, a ver? ¿Quieren que enrollen las banderas?".
La abrumadora mayoría de personas que fueron a escucharla, grita en un aullido enorme "SÍÍÍÍÍÍÍÍ".
Cristina asiente.
Y dice, firme y seria:
"Bueno, che, enrollen las banderas. No se puede sino hablar con ese "uuuh, uhhh, uhhh" atrás, enojados".
Mira a un grupo de banderas. Les dice personalmente:
"Enrollalas, dale. Después las desplegás de vuelta. Siempre hay tiempo para desplegar las banderas".
Sonríe. Sigue:
"Lo bueno es no dejarlas nunca".
Y así en cada acto: no creo que sea necesario que Cristina Fernandez de Kirchner nos tenga que decir CADA VEZ que hay que enrollar las banderas cuando ella habla.
Enrollarlas es enrollarlas, no que queden flameando apenitas.
Porque seis tacuaras quietas te bloquean toda la visión, y el pueblo bien a pata que no milita en ninguna organización desde lejos no la ve, sólo la escucha y no le dan más ganas de ir y la próxima se queda en la casa.
¿Aprendemos de una jodida vez?
Nadie nunca en la vida dijo "Caramba, qué bueno que esté este trapo aquí de veinte metros, voy a votar a éste proyecto".
Ya va a llegar el momento de medirse internamente, pero por ahora, todo tiene que ser sencillo y accesible.
Dale.


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