jueves, 30 de septiembre de 2010

LAS PELOTAS.





Las pelotas para aguantar desde el riesgo de vida, de resistir una movida artera, jugada peligrosa y no hay arbitro porque el partido se jugaba a los tiros.

Las pelotas de decir "vengan acá y desde acá la hacemos" que nuestra presidenta puso sobre la mesa y la unión realmente latinoamericana que no surgió, sino que estaba latente: "Eh, gil, cobani, no te metás con mi amigo porque saltamos todos por él".

Las pelotas de acero de Chavez para no tentarse y desintegrar a un edificio entero lleno de mil hijos de puta que digitados, les falla la movida y quedan en offside, como idiotas, con precio y marca de fuego en las patas y que se jodan porque se trata de la patria, de las patrias, de la resistencia y de una región que estaba de pie y ahora demuestra que tiene cintura de boxeador para plantarse a todo el mundo.

Las pelotas de todos los tipos que con sus trajes y sus pelos ultralimpios se tomaron el avión hasta acá, a Buenos Aires, el país inseguro, sin libertad de prensa, en el que todo aumenta, en el que la pobreza crece día a día, donde ya no se puede vivir y nadie hace nada y los dictadores K se están llevando puestas a las instituciones, qué tanto.

Las pelotas de los que estuvimos ahí con nuestras banderitas y el corazón en la mano desde las 5 de la tarde y las pelotas de todos los que no pudieron ir pero sabían que si hoy no se terminaba esto, mañana hacíamos temblar la calle desde Argentina hasta Ecuador.

Las pelotas de los milicos que no tranzaron, de los militares con códigos, los necesarios, los San Martín, los Rosas y los Perón, metiendo caño y empujando puertas, tirándole a pares pero que esos pares estaban tan confundidos en una nube de humo horrendo y máscaras de gas, unos pares tan tarambanas que casi casi, hacen caer una estructura demencialmente preciosa.

Las pelotas de los mierdas yankees, diciendo que tenía que reestablecerse la cosa como estaba antes, y estas son pelotas que hay que tener, tan caraduras, tan lavándose las manos: sabemos que siempre siempre son ustedes los que están atrás, cuervos del orto.

Las pelotas de todos nosotros por no relacionar la posta de todo este asunto, en el que lo que se busca es que entre el Hugo con toda su fuerza y entonces tienen la excusa para darsela hasta las orejas, tantas ganas que le tienen a este tipo, tantas ganas de que perdiera el fin de semana que no dejaron pasar ni siete días para atacar escudados en revueltas inimaginables, con pretextos inmundos y cosas tan viles como la guita, pero no la guita, eh, la guitita, la platita chiquita.
Ya ni excusas escriben desde el Norte, ahora dicen "Golpe-Ya" y un par de menemistas ecuatorianos entre gallos y medianoches activan a mil tipitos que por un sueldito más toman las armas.
Y se las metieron en el culo como locos.

Las pelotas de todos los que se mordieron la lengua para no llorar y de todos lo que creyeron fehacientemente que cuando Correa dijo "Me sacan muerto", estaba loco.
Porque lo estaba, y porque puso el pecho literalmente, porque hay ideales, porque hay criterio y porque hay un nivel de compromiso que ya no debe asombrar.

Las pelotas de los policías criollos en cancillería, tan confiados en que nada pasaría, que permitieron que un nada como yo avance con un pucho caminando hasta Timerman y me pare al lado de él: sabíamos que estabamos entre amigos, entre compañeros y que los que nos juntabamos tirabamos para el mismo lado, sin tirar más que aliento y más huevos.
Igual, ojo con estas cosas, eh.

Las pelotas de los PERONISTAS que bancamos la parada sin ver si era políticamente correcto, y attenti: las pelotas de los troskos que llegaron bien temprano con sus banderas rojas y gritaban a la par.

Las pelotas de un pueblo en cueros en la calle de allá, y las pelotas del descaro en espacio y tiempo de arrebatar un golpe raudo para amedrentar a Brasil, y que te salga tan mal que queden esos mil policías como unos simples loquitos, aunque ya junamos la historia.

Las pelotas de Ecuador y su presidente, caminando la vereda de verdad, aguantando lo que sea, porque si nos tocan a Correa qué quilombo se iba a armar!

Las pelotas de latinoamérica, bien puestas, bien peludas, bien llenas de leche, bien machazas, bien ahí adelante, bien duras y enormes.

Bravo, gente.
Bravos somos y bravos seremos.


4 comentarios, viene flojo.:

Silvia Ca dijo...

Claro que si, compañero!! Abrazo peroncho!

Connie dijo...

Excelente!

Anónimo dijo...

Sentimientos compartidos, expresados con elocuencia ! Felicitaciones

Iorek, soy !

Dan dijo...

Me hacés acordar a este sitio: http://www.hastacuandonoticias.com.ar/

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