lunes, 18 de abril de 2011

NÉSTOR ES MÍO.















Claro. Néstor es mío.
También es tuyo eh.
Pero mientras es mío, no es tuyo y mientras es tuyo, no es mío.
Después sí, es de todos.
La mística no se compra, la mística no se negocia.
Las leyendas necesitan de una fuerte realidad para volverse imaginario hermoso, peronismo poético, veneno de Bella Durmiente y un sol con flores que nacen, sonríen, giran mientras los astros se mueven y luego se van a dormir.
La magia es auténtica, y el truco jamás debe ser develado: los magos, por la noche, olvidan todas sus estrategias y al día siguiente con la alquimia que se da con el engañado, hacen el pase de manos y entonces sí, el sueño se hace realidad.

Néstor es mío.
Porque cuando vino y nos fracturó el pecho de una patada efectiva me lo rompió a mí.
Me torció la configuración, me invitó a quebrarme, a convertirme.
Puso palabras en la boca del que ahora escribe que nunca jamás se hubieran metido así, a lo tonto, a la fuerza.
Y Néstor en un rato es tuyo y hace un rato también. Porque te cambió todo, te dió vuelta la vida y te levantó como un gigante, de los pies, mientras se te caían las monedas del jean, el documento, tu pasado, tus miserias, todo lo que creíste que era el mundo real.
Te sacudió y te puso al frente y lamentablemente, me puso a mí también y por eso es que a veces, nos pegamos un codazo: todos queremos levantar su nombre, llevarlo vivo, cambiar nuestras caras, ser mejores, y terminar con su leyenda, su mito, su gloria, salud.
Y su mística.

Néstor es tuyo y entonces Cristina también es tuya.
Somos los dueños de ellos porque ellos nos afanaron groseramente la vida: muy de chiquitos, nos habían dado juguetes que supimos perder, y Néstor los encontró, nos los devolvió y nos puso en la plaza abierta, al aire libre y nos dijo que juguemos y que invitemos a todo el mundo a jugar, siempre y cuando no hagamos trampa.
Y si la hacemos, que sea para vos, pero no en contra del otro.

Néstor no es sólo papá y Cristina no es sólo mamá: también son el cartero, el almacenero, el maestro, el abuelo, el vecino y la putita de la otra cuadra que está recontra buena y que soñamos con que un día se la vamos a dar, pero no sabemos si eso será verdad.

Porque Néstor es mío, es que puedo hablar de él (y con él y preguntarle cosas) con absoluta y plena autoridad, confianza y con el estómago en la garganta que no me deja hablar, ahora.
Por sus sueños nos mordemos y nos peleamos, por sus sueños que da la casualidad, que siempre fueron los nuestros. Esos sueños de un país que sueña y de un país que no lo asombra soñar porque cuando se despierta, el truco no era truco y entonces toda la magia se vuelve vida y los corazones vuelven a su lugar: a la mano y a la entrega.

Hemos sabido ser violados, hemos sabido ser golpeados, hemos sabidos ser descartados, hemos sabido ser empujados, hemos sabido ser ahorcados, machacados, burlados, mojados cuando no era carnaval y sometidos a las vejaciones intelectuales más profundas que jamás soñó ni el peor de los mas viles villanos de película norteamericana.
Y es entonces, que Néstor somos nosotros.

Y porque Néstor somos nosotros es que vos sos mía y mío, y yo soy tuyo y tuya.
Es por eso que Cristina es nuestra y es nosotros y ese nosotros es una enorme red de sentimientos puros que a veces, puede corromperse pero enseguida enderezarse.
Es por eso que todos los Negros de Mierda estamos enfermos, estamos amputados, y llevamos la remera de la discapacidad sentimental alterada y profundizamos el modelo del amor a abrazos mongoloides.
Es por eso que nos lastimamos todos los días y ni curitas, un cachito de agua en la herida si la hay y sigamos porque la peregrinación hacia el cielo, hacia el silencio, hacia nuestra propia muerte empezó hace rato y no queremos haber pasado el ínfimo tiempo de nuestras vidas perdiendo tu tiempo en cosas que no existen pero son tangibles.

Porque Cristina sos vos.
Y porque le guste a quien le guste y le moleste a quien le moleste, la mística es una construcción colectiva, el insomnio de los perdedores cuando los ganadores son feos, sucios y buenos.

Cuando toda la verdad se traduce en lágrimas muy seguido, es que algo hemos hecho demasiado bien, o demasiado mal.
Todo es eventual, pero el demasiado, cuando se trata del cuore, siempre garpa.

Todos los días.
Todos los días.

3 comentarios, viene flojo.:

elperonismogoy.blobspot.com dijo...

Te insulto! BUENISIMO HANK!!!
Besote. Lo estoy usando en la campaña de mi candidata en Tucu. Me viene todo al pelo!!! Gracias!

Isabel dijo...

Me encantó, gracias!

qwert dijo...

a nestor lo considero mi papá. no me tocará algo de la herencia?

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