miércoles, 22 de enero de 2014

un llamado a la calle


Foto de Carlos Brigo.


"Sigan conservando la alegría. 

Mientras tengan alegría y esperanza,

son invencibles".

Cristina Fernández de Kirchner, 22/01/14


Cristina volvió a hablar.
Lo hizo como siempre supo y sabe hacerlo, con la magia que la caracteriza, con el histrionismo y los golpes de efecto certeros y claros, con los movimientos nuevos (hace una que tira la mano hacia atrás arriba de su cabeza para hablar del pasado) y con un nuevo espíritu: así como el kirchnerismo de los 70 se formó políticamente, el de los 80 se forjó socialmente, el de los 90 se legitimó en el poder y el de los 00 fue por la historia, este nuevo kirchnerismo va por el corazón.
Ví, (es un decir, estuve en la Rosada pero la ví muy pero muy de lejos), o escuché, a una Cristina bien sólida, llena de salud y que conforme pasaba la primera conferencia, se iba inflamando del fuego de los compañeros, de la función pública, de hacer y hacer y por eso equivocarse entre tanto hacer.

La encontré a La Jefa con un vocabulario muchísimo más de entrecasa, con un tono de voz más peronista, con algunos quilombos para terminar las palabras que culminan con la s: en un guiño que descuento no tuvo intención, Cristina se está pareciendo cada vez más a Néstor Carlos Kirchner. Y eso, para todos nosotros compañeros y compañeras, tiene que ser un motivo de alegría.
Atrás ha quedado el ultra necesario (eventualmente) tono de confrontación, y estamos frente a un kirchnerismo que rompe la barrera entre gobierno, militancia y pueblo: porque todos somos uno y uno somos todos.

La Presidenta a la que llevamos como bandera viva hacia esta revolución evolucionada, le pidió al pueblo, a la militancia y al gobierno que salgamos a darle una mano mucho más activa. Llamó a empoderar, esa palabra que usamos mucho en Vatayón y a la que tratamos de hacer honor: en Vatayón, siempre tratamos de que cada persona se haga responsable de algo, a todo momento, y de que discutan todas las decisiones tomadas por la conducción con ideas mejores.
Darle poder al que no tiene poder, genera muchísimo más poder y el poder bien usado, es lo mejor que cualquier grupo de hombres y mujeres puede tener.

Justificado este encuentro con el pueblo detrás de la presentación del Progresar, este plan que busca que realmente los que menos tienen alcancen más (alcance entendido en términos de progreso individual y colectivo para la construcción de cualquier sujeto), la presidenta hizo del kirchnerismo, el mejor kirchnerismo posible, corriendo por izquierda a todos los agoreros que ven un giro a la derecha en una decisión para mi entender, horrenda, como lo fue la designación de Milani al frente del Ejercito: el gobierno sigue estando al lado del pueblo, como puede, cuando puede, y de la manera más lógica y práctica posible.

Obviamente todos querríamos que los incentivos alcancen a mucha más gente para poder terminar de estudiar y que los montos sean muchísimo más altos.
Obviamente todos querríamos que esta medida sea un derecho y posiblemente, desde hoy, empiece a serlo.
Pero eso es el núcleo del kirchnerismo: ponen un piso muy alto, al que le tenemos que pedir más, como kirchneristas.

Considero fundamental que todos los compañeros y compañeras les contemos a los compañeros y compañeras que no militan, lo bueno de este proyecto nuevo, el Progresar. Que estas personas se lo cuenten a la vecina, y que la vecina se lo cuente al remisero y que el remisero considere que tal o cual persona puede acceder ahora al estudio, como siempre, pero con un incentivo para que lo logren, con todos los beneficios que conlleva este simple plan.

La Presidenta fue clara al pedir que la militancia interactúe con los vecinos de los barrios donde cada uno de nosotros milita: atrás debe quedar la idea de una militancia que llega como enviada desde el cielo, luminosa y alegre, a dar una mano y luego a dormir a cómodos colchones con ventilador. El militante tiene que ser el vecino y si cada militante no logra que un vecino milite al menos durante la estadía de Uno De Nosotros en el barrio, la batalla estará perdida y cualquiera que venga después de nosotros, cortará el pasto del cual hoy, tiramos la semilla.
Si el kirchnerismo, el peronismo, o la propia militancia no es popular, la militancia fracasa: tiene que necesariamente ser, también, un derecho de cada vecino y vecina, el comprender que dar una mano, colaborar de algún modo en algo que funciona para algún otro vecino o vecina, es también un modo de militancia, y quizás la militancia más real posible. Nadie debería hacer politiquería con su propia militancia, ni poner por delante del objetivo y el sujeto social con el cual se pretende construir un mejor porvenir, su propia bandera, su propia remera, o su propio ego: la militancia es por la persona que tengo al lado, y no por uno mismo.

Más acá, esta presencia presidencial tan estelar y maravillosa, no debería sorprendernos: todos queríamos que CFK no dejara de hablar ni un día, pero o por eso, celebramos esta charla que ha tenido con todos nosotros, argentinos y argentinas.
Esperamos que no vuelva a pasar mucho más tiempo en silencio, porque ella tiene que saber que nos incendia, que nos inflama, que nos inspira y que nos ayuda a dormir más tranquilos si sabemos que está bien, saludable, feliz, táctica y estratégica como siempre lo es.

Salud, Presidenta. Los que vamos a vivir te saludamos.

2 comentarios, viene flojo.:

Gabriel Arc dijo...

Gracias Cristina, gracias militantes K, gracias a todos por luchar por una Argentina mejor, mas justa, mas soberana y con progreso para todos. Son valientes al soportar las pelotudeces de los odiadores miserables y las agresiones de los mafiosos malaleche, pero sepan que tienen todo el amor de quienes no podemos movilizarnos como ustedes y espero que algún día pueda agradecerles personalmente ese enorme sacrificio de amor que hacen por mi país.

Juan Cruz dijo...

Es momento del "Si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar". Compañeros, la están tocando, no sólo a ella, a estos diez años de crecimiento. Salgamos a la calle, vayamos a donde tengamos que ir, juntos, unidos y organizados. Como Néstor quería. Como Cristina nos pidió, con alegría. Es momento de hacernos escuchar con lo mejor que esta juventud supo y suele tener, que es la movilización de masas populares. Si hay que ir a Florida a escrachar arbolitos, vayamos. Si hay que ir al obelisco con banderas, cantos, y militancia, vayamos. Demostremos que esa consigna que relaté al principio, es verdad, y alcemos las banderas que nuestros líderes nos supieron concebir. Gracias, y fuerza.

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