Vemos a un grupo de personas sentadas alrededor de una fogata.
No se ve con claridad cuántas son, pero vemos que son un centenar, mínimo.
Un hombre de barba se pone de pie, y levanta dos imagenes dibujadas en cuero limpio: en uno vemos a una mujer pelirroja y en el otro vemos a un hombre totalmente calvo.
HOMBRE DE BARBA
Oh, hijos e hijas de este pedazo de tierra. En mi mano izquierda tengo la imagen de esta mujer pelirroja, y en mi otra mano, esta imagen de este hombre calvo.
Ellos han demostrado ser los dos habitantes de este lugar más probos posibles, con más estudios y más capacidad, así como también voluntad para elegir los designios de todos ustedes, mis queridos hermanos, y mis amables hermanas.
Se escucha un murmullo entre la gente. La luz de la fogata en la noche oscura hace a la escena sumamente mística mientras las estrellas resplandecen.
HOMBRE DE BARBA
Hoy, levantaremos nuestra voz. Levantaremos nuestra historia. Recordaremos a quienes antes, nos han gobernado con mano de acero manchada con sangre, con puños y picas y brazos fuertes, atormentándonos, estragulándonos, no dejándonos caminar en paz por nuestra tierra libre, feliz e independiente del mundo. Hoy levantaremos nuestra mano, y decidiremos nuestro futuro, al dejarlo en manos de una de estas dos personas. El honor y el futuro, está en juego aquí.
Todos se ponen de pie. Un hombre dos veces del tamaño del hombre de barba, se acerca haciendo ruidos guturales con su voz, y alza al hombre de barba en sus hombros.
HOMBRE DE BARBA
Contemplen, bastardos del sol! Elijan, vástagos de la luna oscura de la epifanía de los tiempos virtuosos! Ha llegado la hora, en que un nuevo Gobierno, nazca aquí y que la historia, nos tome por protagonistas, en paz, en alegría y elegido por todos nosotros!
La gente alrededor de la fogata grita feliz. Luego se hace un silencio.
HOMBRE DE BARBA
Quienes decidan que nuestro nuevo maestro en comando, sea el hombre calvo, levanten sus manos!
Levantan la mano una cantidad considerable, que parece ser un poco menos de la mitad, con timidez.
HOMBRE DE BARBA
Cuarenta y cinco, cuarenta y seis, cuarenta y siete. Cuarenta y siete fue la edad del último hombre vivo que nos hizo padecer los peores sufrimientos esclavos, hijos e hijas!
Ahora, levanten la mano quienes decidan elegir como líder, a la mujer pelirroja!
Levantan la mano otra cantidad, ahora gritando, con más ánimo y parecen ser más. El hombre de barba cuenta señalando.
HOMBRE DE BARBA
Pequeños retoños del tiempo, la mujer ha sido elegida, con cincuenta y cinco votos! Loas a ella, loas y panes calientes para celebrar!
Todos celebran felices, aún cuando un grupo de los que habían votado al hombre calvo, se alejan golpeando sus vasijas de piedra en forma de repudio.
La mujer pelirroja camina entre los hombres, feliz, siendo amada, hacia el fuego.
MUJER PELIRROJA
Hijos e hijas de la mañana. Hijos e hijas de la noche. Hijos e hijas de todos los tiempos. He aquí, yo, quien haré de su voluntad, mis hechos. Conformaré una cámara de notables, que oportunamente, y porque yo represento ahora por mayoría a ustedes, representará a la verdad, la memoria y a la justicia, y ya no volveremos sobre nuestros pasos. La voluntad de su elección mayoritaria, será el mando en este pedazo de tierra.
Todos los presenten nombran el nombre de la mujer. Dos caballos alados se acercan desde el cielo, mientras la mujer los acaricia. Traen en sus alforjas alimento y herramientas: palas, picos, mazos.
MUJER PELIRROJA
He aquí la voluntad! Su destino, será forjado por ustedes mismos! Sean felices, que lo demás no importa nada!
Todos aplauden y celebran felices mientras explotan fuegos de artificio y todos se besan.
Aparen como por arte de magia, PLOP!, Lorenzetti, Fayt, Nolasco, Maqueda, Petracci y Argibay y dicen que les chupa un huevo la alegría de los negros de mierda esos, que esa mujer pelirroja por más que haya sido elegida por el pueblo se puede ir al carajo, y que ellos fueron elegidos directamente por LOS DIOSES, con lo cual se van a quedar ahí hasta el infinito y más allá, y que además ellos van a elegir a quienes quieran que sigan ahí, si se les ocurre.
Ah, antes de tomarse el palo, dicen que si siguen hinchando las pelotas con esa pelotudez de la votación y del Congreso y bla bla bla, cierran todo a la mierda y guardan a las urnas, pero bien guardadas.
Se echan un meo en el fuego, lo apagan, le tiran un beso a la mujer pelirroja y se van en unos coches negros de la gran puta a reirse de todos esos morochos que se creían que la tenían más larga, por giles y democráticos.

