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lunes, 16 de mayo de 2016
la nube de algodón y risas
Ahora imaginate que tu primer trabajo es con tu papá, que es un millonario gigantesco que tiene la obra pública más grande de la nación y de toda América, y que lo que te toca, es ser el jefe de eso.
Bien.
Tenés 25 años, sos un pibe, y desde bien chiquito ya naciste siendo millonario.
Fuiste a las mejores escuelas privadas, tus vacaciones incluían viajes por todo el mundo y tuviste empleados siempre. Empleados en tu casa, empleados que te cocinan, empleados que te llevan, empleados que te cuidan.
Creciste en una cuna de nubes de algodón y cristal y desconocés lo que es quedarse sin guita, no tener más plata para un trago en una discoteca o comer pizzas de pan al horno con salsa y queso mantecoso.
Conociste al mar desde muy chico y fueron mares de Europa, además de los mares argentinos.
Antes de conocer a tu país, conociste a otros países, sus culturas, sus lujos.
Nunca te metiste la mano en el bolsillo y dijiste "no me alcanza" ni en la cola de un supermercado, ni a la hora de mirar un par de zapatillas con añoranza en un negocio, ni pensaste en la posibilidad de trabajar o estudiar, porque tenías dinero y podías estudiar para ser lo que querías ser.
Preso de tu libertad, tu destino no era más que el de regentear o gerentear empresas heredadas de alguien que la hizo desde abajo como tu padre.
Tus deseos fueron siempre órdenes porque fuiste el mimado de tu propia familia que cada día que pasaba, era un poco más rica.
Sí, quizás tenías alguna tristeza como los niños ricos, pero esa es otra historia.
Nunca un Jefe te hizo quedarte más horas por la misma plata.
Nunca te regañaron por llegar tarde.
Siempre pudiste faltar para terminar tus estudios con toda la tranquilidad del universo y el dinero.
Jamás fuiste a hacer las compras a un supermercado o almacén. Quizás ni a un kiosco.
Desconocés absolutamente lo que implica un viaje en colectivo porque desde chico no sólo tenés auto: tenés una fábrica de autos y podés elegir color, modelo, y detalles.
La primera vez que te subís a un subte es a los 50 años y te asombra pero te bajás rápido.
Nunca sentiste en cualquier noche, la mezcla de miedo a que te roben con el frío del invierno, en una parada de colectivos a las 3 de la mañana en un barrio que no es el tuyo para luego viajar una hora y media hasta tu casa, adonde entrás metiendo la llave mirando a los dos costados antes de hacerlo.
Tu momento de máximo terror fue cuando te secuestraron 12 días y ahí te diste cuenta que la vida era real. Y lo resolviste como resolviste absolutamente todo en tu vida: con dinero, con mucho dinero.
Y volviste a la libertad que te dio siempre el dinero.
Quisiste ser gerente y lo fuiste.
Quisiste fundar una empresa a los 24 años y la fundaste. Con la plata de tu padre.
Quisiste ser gerente de varias empresas más a la vez y lo lograste. Empresas de tu padre.
Quisiste ser Presidente de Boca y lo lograste.
Quisiste ser Diputado y lo lograste.
Quisiste ser Jefe de Gobierno y lo lograste.
Quisiste ser Presidente y lo lograste.
Entonces sí, el cielo es tu único límite y no te queda otra más que ser sincero: seguir con tu ideología, lo único que tenés, tu manera de ser y de vivir.
Tus vivencias fueron siempre las mismas, acolchado en el poder de ser siempre, siempre, siempre, el Jefe.
Jamás respetaste a ningún presidente y menos a un cura, bastante menos a un Papa.
Porque toda tu vida fuiste Jefe. Tuviste una vida que no fue muy alocada, entonces no tenés idea ni de que es el riesgo de la vereda.
No conocés al mundo real como lo conocen las mayorías.
Haciendo un vistazo rápido, podríamos decir que si te sacaran el dinero, no estarías preparado para la vida.
Pero el dinero te condena, te manda y te obliga, y así es como avanzás en el mundo.
Jamás hiciste algo que no querías hacer: repartir pizzas en bicicleta de noche, trabajar en un circo, atender una verdulería, cortar el pasto, pintar una casa, trabajar en un Mc Donald´s, ser telemarketer, cajero de un supermercado.
Jamás escribiste un CV con todo el pánico que te da equivocarte, jamás te sacaste una foto 4 x 4 para adjuntar en un currículum y te pareció que saliste mal.
Jamás buscaste trabajo en el diario.
Nunca miraste un aviso de "buscamos repositor" en un supermercado para evaluar si tomabas ese trabajo o no.
Jamás levantaste un balde con materiales para construir.
Jamás agarraste una pala.
Nunca supiste lo que es decirle a un hijo que no te alcanza la plata.
Nunca sentiste la tristeza de decirle a un sobrino que no se puede ir a Disney.
Nunca cambiaste de marca de cigarrillos porque no te alcanza.
Nunca evaluaste a principio de mes si comer afuera una o dos veces en el mes, o pedir delivery sólo cada quince días.
Nunca usaste la misma remera durante tres años porque tenés cinco remeras y nada más.
Nunca tuviste la ropa sucia.
Nunca lavaste ropa ni a mano ni con el lavarropas automático ni la llevaste al Lave Rap.
Nunca pediste una zanahoria, una plantita de lechuga chica y una cebolla en la verdulería, porque nunca fuiste a la verdulería.
Nunca te pareció un lujo poder comprar una Coca Cola.
Nunca te pareció maná del cielo poder comprar dos gaseosas para comer en un restaurante, porque la primera te la tomaste demasiado rápido, y nunca cuando fuiste a comer afuera, tomaste despacito la Coca Cola esa de vidrio chiquita fría y finita con olor a vainilla, para que te rinda hasta el final de la comida.
No hiciste nunca una fila para que te atiendan en un Pago Fácil. Porque el Pago Fácil es TUYO.
No sacaste nunca un turno a las cinco de la mañana en un hospital para que te atiendan a las tres de la tarde.
No sentiste jamás el olor que emana de un comedor de una escuela pública, ese olor pesado, olor rico que sale de la cocina.
No sabés lo que es ahorrar en un chanchito pesito por pesito para poder comprar ladrillos para hacerte una pieza nueva en el barrio.
No conocés lo que es tener que elegir entre hacerte un corte de pelo o comprar los libros de la escuela.
No tenés la menor idea de qué es pedir un aumento, la tensión que te genera saber que te lo pueden rechazar o echarte.
Jamás fuiste a una popular ni sacaste una entrada haciendo fila. Ni para un partido, ni para un recital, ni para nada, porque naciste con la pulserita VIP en tu muñeca.
Nunca corriste a un tren y se te escapó.
Nunca sentiste la agobiante felicidad de ver que una persona se para y se baja del colectivo y te podés sentar después de un rato de viajar parado.
Nunca usaste una combi ilegal que va a toda velocidad para transportarte de un punto a otro de la provincia.
Nunca viajaste en un micro de larga distancia con la comida escasa que te dan cuando viajás.
Nunca le pediste a alguien que te traiga algo de otro país porque acá no se consigue, porque ibas y lo comprabas vos.
Nunca te echaron del trabajo.
Jamás te sancionaron por llegar tarde.
Nunca usaste la SUBE ni tenés una.
Nunca hiciste paro.
Nunca frizaste una prepizza para comer "algún día".
Nunca frizaste asado para calentarlo más adelante.
Nunca hiciste un guiso ni tenés idea de cómo se hace. Quizás nunca comiste un guisito.
Nunca sentiste frío.
Nunca evaluaste lo caro que sale un ataúd para un ser querido ni hiciste el esfuerzo de juntar plata entre muchos para el velatorio.
Nunca le tuviste que pedir prestada plata a un amigo, con la cara desencajada de la vergüenza y prometiendo devolverlo en dos o tres cuotas, aún cuando la suma sea pequeña.
Nunca tuviste que ir a vivir a lo de tu vieja o lo de tu hermano o lo de un amigo porque te separaste de tu mujer.
Nunca compraste un DVD Screener trucho en una esquina.
Nunca te tomaste una birra en la calle.
Nunca tuviste la barba crecida porque no tuviste tiempo de afeitarte.
Nunca compraste un coche usado ni te querías matar cuando viste cuánto salía el seguro de ese auto.
Nunca fuiste a un baño público lleno de mierda y meo y toallitas usadas.
En tu vida entraste ni entrarás a un baño químico.
Nunca le hiciste un mate cocido a nadie.
Pero te toca ser Presidente.
Elegís ser Presidente y una mayoría te elige entre otras opciones para que seas Presidente de todos.
Y cuando llegás, hacés lo único que sabés hacer, que es ser Jefe, sin absolutamente ninguna historia que avale que conocés la vida real.
Porque naciste, creciste y te vas muriendo en la nube de algodón y risas.
Y nosotros aquí.
Del otro lado del alambrado.
Pretendiendo que tengas sensibilidad social.
Esperando que comprendas a un mundo que no conocés.
Soñando con que en realidad entendés en carne propia lo que significa vivir en éste país.
Creyendo que podés evaluar algo que jamás viviste.
Añorando que por más que no conozcas el funcionamiento de la sociedad, a las personas, ni a sus historias, vas a saber trabajar sobre ella y sobre todos los sueños de las personas.
Qué tontos hemos sido.
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Ahora que tengo tu atención.
¿Das una mano?
Dejame un comentario abajo.
Escrito por
Juan Soriano
en
12:14
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martes, 3 de mayo de 2016
carta a Pedro Robledo
Twit del día de la fecha, luego de despedir a más de 20 personas.
Carta basada en la carta que Pedro Robledo le enviase a Máximo Kirchner
en diciembre de 2015:
en diciembre de 2015:
Pedro
¿Cómo estás? Espero que estas líneas te encuentren bien. Hace unos meses los argentinos fuimos democráticamente a elegir al futuro presidente de la Nación. Las urnas hablaron y dijeron que el primer mandatario de nuestro hermoso país es Mauricio Macri.
Es preocupante que desde el 10 de diciembre se escuchen algunas frases desafortunadas de dirigentes del PRO, o Cambiemos, como por ejemplo, Marcos Peña, quien dijo "el trabajo está hiperprotegido". Lamentablemente, ningún otro referente como vos, Pedro, llamó a la calma de la sociedad diciendo que al trabajo hay que cuidarlo y muy por el contrario, el Subsecretario Nacional de Juventud dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y a su vez presidente de las Juventudes Macristas (Piter Robledo), despidió a más de veinte trabajadores reemplazándolos por otros trabajadores, dando por explícita la idea de que la flexibilización laboral que ya sufrimos con Menem (eso de un trabajo para tres personas y no tres trabajos para tres personas), volvió para quedarse.
Todos los días, como es habitual, las personas de este país sin distinción de sexo, raza o edad, se despiertan con ganas de ir a trabajar y poder poner un plato de sopa en la mesa. Es un día de fiesta, o debería serlo.
Miles de argentinos querrían acompañar a Mauricio Macri que todos los días, como vos y tus nuevos empleados, Pedro, van a trabajar y las calles deberían reflejar la alegría y la esperanza en un nuevo gobierno (que ya tiene más de cinco meses, pero nuevo al fin).
Las últimas actitudes de parte de funcionarios del gobierno no hacen otra cosa que reafirmar los modos con los cuales se manejaron durante toda su vida: poco diálogo y menospreciando al que piensa distinto.
Sos quien dirige la naciente organización juvenil "JPRO Nacional" y como líder responsable decidí escribirte. Se puede leer y escuchar por ahí que estás convocando a despedir a más argentinos y argentinas.
Entiendo que les cueste asumir el poder pero no entiendo que les cueste tanto como para impedir que el día 5 de cada mes sea una fiesta de las familias con un sueldo justo, entendiendo que a ustedes los eligieron los argentinos, no sus enemigos. Todos los argentinos y argentinas.
Me gustaría haber podido hablar esto personalmente o en la mesa de juventudes políticas si es que existiera, iniciativa que jamás encaraste salvo para una foto pletórica de oportunismo político, lamentablemente. No es fácil poder establecer el diálogo pero estamos convencidos que es el único camino hacia la consolidación de la democracia. Y así como lo hemos manifestado durante los últimos 12 años seguiremos dispuestos a sentarnos en la misma mesa para trabajar por el bienestar general.
Te pido que llamemos a la unión de los jóvenes más allá del sello partidario. Te pido que el 5 de cada mes sea un día de paz y alegría. Te pido que se acompañe a los trabajadores porque necesitamos una democracia fuerte y sana. Te pido que llames a tus compañeros que son gobierno como vos, a que no caigan en la provocación de las grandes empresas que le quieren sacar hasta la última gota de sangre a los trabajadores o la división entre trabajadores con ideología o trabajadores con ideología igual a la de ustedes o trabajadores que tienen que esconder su ideología sino los despiden como has hecho vos, sino a un gobierno que, caramba, gobierne, y lo haga para todos y todas.
Podemos y seguramente pensemos distinto pero bien sabemos que amamos con todo nuestro corazón a nuestro país. Creo que debemos como nueva generación dejar atrás la violencia política y diferenciarnos de aquellas prácticas que deterioran las instituciones democráticas y a las familias.
Por eso insisto y te pido que resaltemos las coincidencias y construyamos los puentes necesarios para ponernos de acuerdo en políticas públicas y valores que van más allá de las diferencias, y que van a servir para poder construir un futuro más sólido.
No nos olvidemos que ustedes lo dijeron más de una vez: venían a unir a los argentinos.
Si así realmente lo piensan les pido que nos respeten y construyamos entre todos una Argentina que puede mucho más.
PD: Si por alguna de esas casualidades llegás a leer esta misiva en el trajín de la facultad y el trabajo, y tenés el enorme don de gente de contestarme, sabé que no me tenés que contestar a mí, sino que le tenés que dar una respuesta a las personas que despediste, a sus familias, a sus seres queridos y a esas personas que no saben qué van a comer mañana.
Muchas gracias.
Si así realmente lo piensan les pido que nos respeten y construyamos entre todos una Argentina que puede mucho más.
PD: Si por alguna de esas casualidades llegás a leer esta misiva en el trajín de la facultad y el trabajo, y tenés el enorme don de gente de contestarme, sabé que no me tenés que contestar a mí, sino que le tenés que dar una respuesta a las personas que despediste, a sus familias, a sus seres queridos y a esas personas que no saben qué van a comer mañana.
Muchas gracias.
(*) Juan Soriano es militante, referente de Agrupación Pingüinos.
Escrito por
Juan Soriano
en
9:13
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