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miércoles, 1 de julio de 2015

quienes odian a Cristina

Los y las que son morochos o morochas pero se creen nacidos en Suecia.

Los y las que tienen cabello rubio y se creen mejores que los morochos.

Los y las que tienen problemas en la vida y deciden echarle la culpa a algo más grande, que si no puede ser Dios porque le temen, eligen a la Presidenta porque permite que cualquiera la insulte.

Los y las que tenían destino de pobre y se acomodaron en ésta década.

Las personas que tienen mucho tiempo en vano y saben que es más fácil destruir que construir: no pudieron hacer nada trascendente con su vida y deciden enojarse contra la presidenta, porque no se quieren enojar con lo que tienen en casa que puede ser una pareja, o uno mismo.

Los y las que creen que la pobreza es sinónimo de delincuencia.

Los y las que creen que el que más te roba está adentro de una villa.

Los y las que odian al peronismo por defecto, por herencia y por piel.

Los y las que odian a los “negros”.

Los y las que si les das a elegir, se sientan al lado de un rubio que de un morocho.

Los y las que prefieren pagarle a sus empleados en negro.

Los y las que si pudieran, tendrían “muchacha” en su casa y les pagaría en negro.

Los y las que no devuelven lo que sobra cuando les dan el vuelto mal.

Los y las que dicen que en Argentina a fines de los setenta “Hubo una guerra”.

Los y las que no tienen poder con sus propias vidas y deciden tirarle trompadas a un poder real y tangible, que nunca le va a devolver el golpe.

Los y las que se creen que perdieron pero te escriben desde una computadora sentados en sus casas.

Los y las que prefieren los modos y las formas al contenido.

Los y las que jamás escucharon a la Presidenta.

Los y las que están enojados con sus propias vidas.

Los y las que se odian a sí mismos porque las cosas no salieron como lo soñaron.

Los y las que donan cosas usadas que ya no usan.

Los y las que una vez le dieron plata a un linyera y lo recuerdan. Y lo cuentan.

Los y las que creen que por discutir al poder, tienen poder.

Los y las que no hacen nada para cambiar al poder de turno.

Los y las que quieren que la juventud sea obediente a los más viejos, sólo por ser jovenes y ellos viejos.

Los y las que no se llevan quinientos, sino cuatrocientos cincuenta y durante otros gobiernos no llegaron a llevarse ni doscientos.

Los y las que dan dos pesos de propina.

Los y las que se hacen los dormidos o dormidas en los colectivos para no ver si le tienen que dejar el asiento a alguien.

Quienes se cuelan en las filas.

Los y las que caminan una cuadra delante del que está esperando el taxi para tomárselo ellos.

Los y las que le dicen a su esposa “La jabru”.

Los y las que creen que ser pobre es por voluntad de serlo.

Los y las que reniegan de los extranjeros teniendo apellidos extranjeros.

Los y las arribistas.

Los y las que piensan que si no la hacen ellos o ellas la hace otro u otra. La guita.

Todos ellos y ellas, odian a la Presidenta.
Ojalá se den cuenta que ella, no los ni las odia.

Nosotros tampoco.

jueves, 14 de mayo de 2015

la recta semifinal




Desde que empezó a aclarar la situación de elecciones del FPV, y se fue polarizando de a poco hasta la polarización definitiva entre Daniel Scioli y Florencio Randazzo, muchos compañeros y compañeras se han puesto en cierto tono de belicosidad para tratar de imponer su candidato sobre el candidato del otro, con ofensas, acusaciones y mucho, PERO MUCHO "tirapostismo" en términos cuasi patriarcales, como si uno entendiera algo más que otro o como si otro fuera un profesor de algo tan intangible y dinámico como es la política: ese arte de lo posible.

He leído y escuchado de un lado y del otro términos como que uno u otro, es un traidor, un tonto, un menemista, un facho, un entregador, un buchón y las relaciones de cada candidato con sus respectivos pasados.
Compañeros y compañeras: canibalizar a un candidato de tu mismo signo político, sólo encuentra comparación en que los dos delanteros de tu equipo favorito digan que el otro es un desastre.
El gol es en el arco de enfrente, y cuando se carajearon entre Román y Palermo, las cosas no terminaron del todo bien.
A saber: los dos delanteros goleadores de tu equipo no pueden ni deben no pasarse la pelota porque el otro le cae mal, si el objetivo es el mismo. Y el objetivo hoy, como en este hipótetico partido, es ganar.
Y el equipo de enfrente también es el que te quiere ganar y sacar del medio de la semifinal, porque en la final YA ESTÁ el otro equipo, esperando, con el tenedor y el cuchillo, en silencio y aguardando que las acusaciones que nos tiramos de un lado y del otro, exploten en la opinión pública y nos de una suma cero: fantasmas somos todos, antes o después, y pisarse la capa hace que te conviertas en un cadáver sin nombre.

El enemigo está mirando todo desde un televisor, en una mansión increíble, con todas las comodidades, disfrutando con una sonrisa macabra cómo nosotros hacemos el trabajo que tienen que hacer ellos. Nosotros estamos acá entregando todos los argumentos discursivos para que mañana luego de las PASO, GANE QUIEN GANE dentro del FPV todo lo que se dijo de un lado y del otro se utilice en nuestra propia contra: hemos criado a un monstruo que nadie quiere salvo el enemigo.

Más acá, el juego de relaciones o el purismo del voto me lleva a pensar que el voto calificado es algo que prende lindo entre la sociedad toda, sea gente o pueblo: "si te vota fulano, por algo será", dicen.
Eso también es triste, y un poquito pelotudo: una elección no se gana con el voto honrado, o el voto sincero, o el voto compañero o el voto bueno y nada más. Una elección se gana con el voto de todo el mundo: el garca empresario que quiere ganar un montón de guita y el que vive en un asentamiento que no tiene agua, el voto del facho que quiere que vuelvan los militares y el voto del compañero que sabe que hay banderas que no se bajan. ¿Te puede llegar a doler esto? Bueno, es la realidad. Y también votan los funcionarios, votan los militantes, votan los chorros y votan los asesinos.
No puedo creer tener que escribir esto, y no puedo creer que haya que aclarar esto.
Posta no lo puedo creer.

¿Es uno de los dos candidatos mejor por haber salido de uno u otro lado? Si jugamos al pedigreé político, mejor nos tenemos que poner un centro cultural o una ONG y no seguir jugando a que somos militantes, porque, vaya novedad, no hay candidato a la presidencia con posibilidad real (jamás lo hubo) que no tenga algún muerto en el placard, entendiendo como muerto a un problema, algo roñoso, algo sospechoso, algo con olor a caca. La política también tiene ese no sé qué que en realidad se bien qué es, pero muchos compañeros y compañeras utilizan las propias armas dialécticas que creamos en contra de... nosotros. Y la culpa es toda nuestra.

¿De verdad comprendemos la responsabilidad social que tenemos al decir una cosa absolutamente hiriente y de la que no se puede volver atrás sobre un compañero que dice que va a votar a Randazzo o que va a votar a Scioli?
¿Somos conscientes de que esto es política?
¿Somos en verdad conscientes de que el único objetivo que tenemos que tener, ahora y siempre, es sostener para luego profundizar lo ya adquirido?
¿De verdad creemos que nuestro voto vale tanto más que un avance en políticas sociales o cualquier cambio bueno que haya tenido la Argentina?
¿De verdad, hermano y hermana, crees que es mucho más importante cómo apoyás tu cabeza sobre la almohada en tanto tu conciencia, que cómo apoyás el pie en una calle que puede o no ser de asfalto?
¿De verdad?
¿De verdad te crees que sumás diciendo que el que no es tu candidato es un traidor?
Nótese que todo lo que digo acá, aplica en mayor y menor medida para cada uno de los dos candidatos que tenemos dentro del FPV.
Y no es ningún misterio que mi apoyo personal, no orgánico desde mi agrupación, sino personal, es a la candidatura de Daniel Scioli por un motivo simple: como la elección está hecha de votos y los votos están conformados por el voto de la persona de porquería y de la persona buena (parece que es así la cosa hoy por hoy), creo yo que suma mucho más por afuera Scioli que Randazzo.
Nótese también los livianos términos que elijo usar y que bueno sería que todos usemos: creo yo, es una opinión, la posta no la tiene nadie, absolutamente nadie. Y nadie es nadie.

Pero el voto es por adentro, la interna dirime cuestiones entre dos que sino iguales, tienen que ser muy parecidos. Si así no fuera, estimo, creo, prefiero suponer, que desde lo más alto del Frente Para La Victoria hubieran ya bajado una candidatura que no represente a los ideales del Frente, que no represente al proyecto o que no busque continuar el modelo: no creo que ningún compañero crea que Cristina está loca y que pone a uno de los dos, cualquiera de los dos, al frente de una lista y que cualquiera de esos dos va a atentar contra su propio equipo metiéndose un gol en contra.
Tampoco descarto la opción de que alguno o alguna se crea que entiende más de política que Cristina, pero bueno, prefiero pensar que no, que si Cristina habilita a dos candidatos, es porque gane quien gane, con todos los matices que lo diferencian, van a continuar este asunto que se llama kirchnerismo, y que es mío, tuyo, de aquella y de aquel, y que gobierna para el que nos quiere y para el que no nos quiere.

Sólo esto quería decir acá.

Sostener en la mano el corazón del fuego bueno de Néstor, puede ser una tarea mucho más simple si entendemos que la patria es el otro, y el enemigo, está enfrente: ENFRENTE.


PD: Huelga la aclaración aunque pertinente, porque flota en el aire, acerca de que "Si gana fulano, a mengano, después no lo voto".
Es una interna, hermanos y hermanas. Una interna. El que pierde acompaña.
Y si no acompaña, no participó de la interna y está jugando al "si pierdo no vale", cagándose en vos, en mi, en el puchero de los barrios, y en la democracia y la política toda. Así de breve.