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jueves, 17 de diciembre de 2015

Star Wars: Episode 7.5 The Force Awakens en el Congreso

Porque en cualquier otra red sería demasiado SPOILER, acá dejo mi crítica, llena de los mismos, y bastante más abajo del afiche.
Entonces, si lo lees es responsabilidad tuya, al 100%.
Vamos.





















Hola, qué tal.
¿Sabías que hoy desde la oposición en la que estoy yo (sí, la resistencia rebelde, por eso el Starbird arriba en el blog desde hace bastante, je), hicimos un acto en el Congreso al que fueron miles y miles de personas? Por ahí no te lo contaron.
No sé bien cuán representativo de las mayorías es, pero tampoco es algo para no ver.
¿No?






























Sigamos.








Yo creo que en realidad, sería muy maravilloso que entendamos que a los actos nuestros de celebración u homenaje tenemos que ir con todos los trapos y las banderas y las remeras, pero a actos a los que queremos convocar a las masas populares, tenemos que hacerlo sin eso.
¿A qué jugamos?
¿A medirnos la fuerza entre nosotros?
¿A ver quién se queda con el kirchnerismo?
¿A mostrar que somos más que el PJ o algo así?
¿Cuántos votos suma entrar abrazados como si fuéramos contra algo?
¿Cuántas voluntades suma tirar bombas de estruendo? ¿Enamora mucho eso y no me enteré?
¿A quién le sirve ver una bandera gigantesca que tapa la visión desde cualquier lado?
¿Quién se siente orgulloso de tocar el bombo todo el tiempo mientras hablamos de Ley de Medios y comunicación?
¿Quién se cree recontra vivo cantando que Macri es la Dictadura cuando la ínfima mayoría votó a eso y la mayoría de las medidas que están tomando fueron avaladas por el voto popular?

Hay que hacer actos, hay que hacer marchas.
Pero no dejamos de ser militantes, compañeros, defensores del proyecto, peronistas, evitistas, kirchneristas, nestoristas o cristinistas por no regalarle la foto pava a los medios de "marcha kirchnerista".
La masa que fue hoy, enorme y hermosa, no era en su mayoría gente de ninguna agrupación.
Pero ahí vamos, torpes, ciegos y arrebatados a mostrar nuestras remeritas como si no hubiera pasado un tornado político y nos hubiera quebrado las patas.
Ahí vamos, revoloteando canciones a diestra y siniestras que hablan de los traidores de Massa en una suerte de situación vintage de "grandes éxitos de la década pasada".
En cierto momento nos debemos una revisión de qué hacemos, cómo, cuándo y qué decimos.
Porque mientras hablamos de la hoy "tía de todas las batallas" ya no la madre, nos entra una devaluación histórica del 40%, jueces por decreto y la emergencia en seguridad que le abre la horrenda puerta de la portación de cara lombrosiana a cualquier fuerza de seguridad que nos tenga ganas hace no 12 años, sino mucho más.
Pero seguimos hablando de 678 y otros tantos éxitos.
Consejo: si todo sale mal, 678 se puede filmar desde cualquier lado, subirlo a Internet y que sea para todos y todas. Si en éstos cuatro años que vienen no logramos generar medios alternativos 2.0 y 3.0, la batalla fue una derrota enorme y seguiremos abrazados hasta que vuelva JESÚS de donde sea.













Seguimos con la crítica.


















Mirá qué lindo es Kylo Ren.




Pues bien, aquí estamos.
En breve empiezan los spoilers.




















¿Ya?
Qué alegría ver a Daniel reunirse con todos los diputados y acordar ideas.
Qué maravilloso sería que se arme una gran mesa militante en donde nadie se desnude sobre la mesa con teléfonos rojos y se puedan aportar ideas que sean votadas, sin caer en el asambleísmo berreta trosko.
Qué lindo sería que nos den bola a los locos que seguimos y seguimos y seguimos sin red, sin apoyo, sin nada, con las ideas que son a pruebas de balas, con la militancia que tiene piernas cansadas.
Qué lindo sería.


Quizás algún día pase.
Quizás algún día la fuerza despierte.











Pero acá estamos para escribir una crítica.
De cine.
Eso.


Vamos.
Vamos.
Vamos.

















Ya.



A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS.

































Star Wars The Force Awakens es un extraño reboot maravilloso y lleno de dulce de leche.
Con ciertas escenas o situaciones calcadas del episodio 4, destroza en mil pedazos a las porquerías de las tres precuelas y no cae en el error de ninguna de ellas.
El desarrollo de los personajes, con mayor o menor profundidad, invita a que amemos sin restricciones a un concepto, a una idea global como lo fue siempre Star Wars: no caeremos aquí en los personalismos que tanto mal nos han hecho, querido compañero.
Porque la fuerza ahora somos nosotros.

Entonces: una introducción que nos deja sin aliento, con la presentación del mejor villano hasta la fecha luego de Darth Vader. Kylo Ren.
Ese ser desagradable, odioso, nervioso, con tanta fuerza oscura como de luz, con tanto empuje hacia sus pulsiones que lo pueden dejar, conforme avancen los episodios, en una redención "allá" Vader o en algo mucho más violento, peligroso y disfrazado de pasión. Kylo Ren es pasión pura, es furia, es desesperación, es tristeza y es abandono. Es la incomprensión de la modernidad hecha carne en un hombre que por ahora, es parte de la peor oscuridad, más aquí de que Star Wars siempre tiene espacio para la redención total, plena y absoluta, sea cuando sea. Así de cristiana siempre fue la saga, así de cristiana lo seguirá siendo.
En esta segunda venida de un salvador, el pase de antorchas queda intacto. Rey es un personaje impecable actuado con una fe ciega en convertirse en clásico, y siendo mujer. Pocas películas más amplias en términos de igualdad que la gran saga.

El despliegue técnico de la película explota en cada rincón del metraje: dinámica, divertida, con efectos prácticos que maridan con el CGI como no se veía hace mucho, o como se vio en asuntos como "Jurassic World", en el que en efecto, volvimos a ver ahí a los dinosaurios vivos.
El gordo que compra y vende chatarra, es inmundo como siempre fue inmundo cada mercader de la saga.
Maz Kanata, la especie extraña que tiene el mítico sable, es sólo comparable al viejo y querido Gollum, ese portento tecnológico inigualable hasta ahora.

Y seguimos con las buenas noticias: con Kylo Ren no hay misterios a priori. Es todo reacción, pura furia, una mezcla entre todos los malos, pero sin la truchada aburrida de Grievous pero con su torpeza, sin la lamentable muerte de Darth Maul (podría haber hecho historia) pero con su oscuridad absoluta, sin la exageración de Palpatine pero la maldad de Sidious.
El Cónde Dooku no entra en mi memoria, fue extraído.
Y con el poder heredado y sin control de Lord Vader: bajo ningún concepto por ahora, Kylo Ren es "mejor que Vader", pero sí mejor que todos los demás, en fila, pegados y vengan de a uno.

BB8 es otro de los grandísimos aciertos.
Es divertido, con finas dósis de humor y con una robusticidad robótica (eeeepa) que no se veía, sí, desde el viejo R2D2. Carece de un amigo imbécil como es C3PO, y eso lo hace, de momentos, algo naif, porque tiene que encarar a dos "dramatis persona" en un sólo personaje.
Me he reído y lo he aplaudido y hubiera apostado que iba a ser lo que menos me gustaría de semejante peliculón hermoso y ultra dinámico.

Finn, por su parte, aporta un misterio infantil que invoca a sus orígenes y a su poco conocimiento de la sociedad. Por ahora, de cualquier modo, sigue siendo todo misterio alrededor de éste personaje que ocupa un lugar que hasta ahora, no tenía nadie: el del buddy que no es sólo eso, no es un Chewie, es... algo que con esperanza, aguardaremos sonrientes mirando Rogue Scuadron o lo que quiera que este multiverso nos quiera regalar de aquí en adelante.

Graves errores la película tiene.
La Capitana Phasma es absolutamente orillera, sin sentido ni objetivos, profunidad o relato.
Está ahí sólo para demostrar que se pueden vender más juguetes aún cuando el personaje es igual a una Kangoo plateada, apagada, estacionada y barnizada.
Una pena.

La situación "nazi" es también lamentable, puesto que mucho se habló ya al respecto con los diseños de indumentaria del episodio IV, con lo cual seguir en esa línea hasta exponer en una obviedad un saludo o un tono o una formación, sobra y sobra mucho: esto no es el mundo real, esto es magia.

Poe Dameron también es explorado con una escaséz desesperante: ¿Así que es el mejor? ¿Así que lo secuestra Kylo? ¿Y? Contame más, papi.

Han Solo y Chewbacca sólo cumplen con el rol del autohomenaje y tampoco se explota como esperábamos al Milennium Falcon. Porque si lo va a manejar otro, ya no es lo que uno quería ver.
Leia es aburrida como lo fue siempre, así que no sorprende nada, más acá de apreciar su presencia y celebrar a Carrie Fisher como la tía loca que ninguno de nosotros tiene, y si la tenemos, NO FUE NUNCA LEIA.

La "situación de Han Solo" no me animo ni a escribirla, pero me pareció absolutamente inesperada aunque deseable e inevitable: signo de estos tiempos como toda la película, la ultra violencia y la edición por corte directo sin transición fue una arriesgada decisión del director que desde aquí celebramos con albricias y fuegos de artificio.

Y luego está Luke.
Luke y todo lo que Luke significa.
Que sí, podría haber sido más.
Que sí, no vamos a poder esperar tantos años.
Que sí, hubiera pedido 12 pesos de mi entrada de nuevo, al menos 12 pesos.
Pero era Luke.
Estaba ahí.
Y la decisión autoral de que suceda lo que sucede, o que no sucede, es otro riesgo que también celebro: Star Wars es algo nuevo, hijo de lo viejo, hijo directo, pero algo nuevo y con dolor despedimos a las exequias más hermosas que nos han hecho crecer. Pero crecimos.

¿Estoy dejando afuera las escenas de acción?
No.
No te las cuento porque eso tenés que vivirlo.
Tenés que sentirlo.
Es una obra de arte.

Mi calificación si tuviera que ponerle un puntaje de Jar Jar siendo lo mínimo y "Soy tu padre" siendo lo máximo, es un irónico "dos menos" que el máximo, al que le pondremos "Bobba Fett".
Intensa, divertida, hermosa, la quiero ver todas las veces que pueda.

Y no, no podría haber sido mejor, porque es brillante.
Pero definitivamente y la historia lo ha dicho y hecho, podría haber sido peor.


Por miles de generaciones y versiones más, Viva Star Wars.
Y viva George Lucas.
Y viva JJ Abrams.

Y Viva Perón. Always.



PD: ¿Viste? Al final no spoileé tanto y estoy seguro que no expresé lo que sentí con ésta hermosura, ni a la mitad de lo que viví anoche y que viviré muchos días más cada vez que la vaya a ver de nuevo.

Que la fuerza esté con nosotros.


lunes, 19 de octubre de 2015

con la gente adentro





Hermanos y hermanas de mi querido país:
Los podría inundar de datos y números, contarles cuántas escuelas, cuántas AUH, cuántos litros de leche se compran con ese dinero, cuántos chicos y chicas hoy tienen el vaso de leche y las galletitas que le viene invitando este proyecto a todos los niños y niñas que nacen en esta nación, porque les corresponde y siempre les había correspondido pero un montón de hampones preferían hacer otra cosa.

Podría contarles cuántas fábricas se crearon, cuántos chicos pudieron nacer con la Fertilización Asistida, cuánta plata nos ahorran los satélites, cuántos kilómetros de ruta hicimos, o cuántos vuelos unieron vidas e historias a lo largo y a lo ancho del país.
Puedo ponerme a hacer cálculos maniqueos pero ciertos, sobre cómo el Estado abrazó por segunda vez en la historia a su pueblo para generar el bienestar merecido de todos los que caminan por acá, o puedo mostrarte índices internacionales de pobreza, educación y trabajo que son absolutamente irrefutables, por más que a vos te hayan construido una verdad en la cabeza que pretende tapar el mar con una piedra.

Compañeros y compañeras: nos hemos equivocado un montón de veces, muchos de nosotros han cometido macanas que para nada han sido accidentales y otro montón de hombres y mujeres que han nacido torcidos o se han torcido con el viento del egoísmo usufructuaron el nombre de Perón y Evita primero, el de Néstor y el de Cristina después, para hacer todo lo contrario a lo que pregonaban a viva voz desde luminosos lugares de altísima exposición frente a centenares de personas que asentían con la sombra de la esperanza encegueciendo las buenas conciencias.
Esto es verdad, ha sido verdad, y lo seguirá siendo, por eso desde esa memoria infranqueable que tenemos todos y todas en este lugar, es que podemos decir que no vamos a permitir que algunos desastres que no supimos ver se lleven puesto al Proyecto y al modelo, al verdadero encarne del pueblo en el Estado como siempre debió haber sido. No escucharemos acá palabras que sean cantos de sirenas que nos terminarán dejando como tantas veces sucedió, al borde de un precipicio al que nos quieren empujar los mismos que correrán para recibirnos en el fondo de ese agujero con los dientes inundados de saliva para mordernos las tripas y pretender que sigamos sonriendo.
El proyecto nacional y popular iniciado el 17 de octubre de 1945 encuentra su eco perfecto y agigantado en 2003 cuando llega Néstor, y luego en 2007 y 2011 cuando la compañera Cristina acompañada por las sabias mayorías profundiza aquelllo y se calza la patria al hombro para llevarnos hasta lo más alto que hemos podido: aún falta mucho, y es por eso que nosotros, con la memoría que nos caracteriza, no vamos a permitir que nos arrebaten de un golpe mediático la verdad que vivimos todos los días.
Nadie podrá decir que está hoy peor que en 2003, la mayoría no puede decir que estamos hoy peor que en 2007 y casi todo el país no puede mentirnos y decirnos que están peor que en 2011.
Hemos luchado contra frentes inmensos y crueles, que buscaban la tristeza del pueblo, que su misión era, es y será, como siempre, la debilitación de los trabajadores y trabajadoras de esta Argentina que tanto queremos para encontrarlos de pie pero que ellos crean que están de rodillas: es la función de los operadores mediáticos abrazados al calor del poder que siempre está de espaldas al pueblo, generar en las conciencias de todos y todas la sensación absoluta de que todo está mal. Su arbitrario devenir y elegir de las verdades relativas construyen un relato que en verdad es sólo eso, una construcción gratuita que cala en la herida vertiendo una sal que hace arder a todo el cuerpo.
Nos han acusado de absolutamente todo, nos han hecho las peores y más crueles y macabras denuncias amparadas en debates televisivos, rumores de portales de internet y comentarios de señoras bien que desde sus mesas frugales transmiten lo delicioso que comen en galas con sirvientes repitiendo a viva voz que es mentira la verdad.

Queridos argentinos y argentinas: ustedes cuando se meten la mano en el corazón saben muy bien que el bolsillo no late, y que el corazón no sabe contar más que cada uno de sus latidos.
Queridos argentinos y argentinas, ustedes bien conocen lo que fue perder y con su esfuerzo y sólo con su esfuerzo es que pudimos generar las condiciones para un país que crece, camina, corre y ya está volando, pero que aún falta, y falta mucho para llegar a su destino. La misión que nos compete a todos los que habitamos aquí, a todos los que trabajamos recordando a la bandera y amándola, no es más que la de llegar a todos lados, de que no haya un sólo pobre que siga siendo pobre, y desterrando para siempre a aquellos y aquellas que quisieron quebrarnos la moral, borrarnos la sonrisa y dejarnos mendigando paz, pan y agua, en los viejos pasillos llenos de telarañas del neoliberalismo.

Todos nos conocemos y nos conocemos bien, y es por eso que hoy podemos mirar a los ojos a cada una de las personas de este país para pedirles perdón si hicimos algo mal con los hechos en la mano de la corrección de esos errores, de pedirles impaciencia porque quien pide paciencia se está quitando de encima la responsabilidad que nos compete primero como argentinos, luego como peronistas y por último como hombres, de buscar de resolver mano a mano, codo a codo, corazón a corazón, cabeza a cabeza, cada una de las inquietudes más urgentes que separan a la felicidad de la tristeza.

En cambio en la vereda de enfrente tenemos a personas que como el camaleón, cambian de ideales según la canción, cambián de color según la canción, y cambian de pollera a pantalón simplemente guiados por la mera intención electoralista de alcanzar el poder, sin importar adonde están dejando esos ideales, si en la puerta de la embajada de EEUU, si en la puerta de su casa, del baño, de la casa del jefe o de sus propios egos marcados por una carencia de carisma que los hace mentir hasta cuando dicen su nombre. Tenemos en la vereda de enfrente a los hombres y mujeres que representan hoy a lo más escaso del bien común, a las personas que nos dijeron que eran de derecha hasta el día que nos dijeron que eran de izquierda, para luego decir que eran de izquierda hasta marchar y brindar junto a la derecha más derrotada de este enorme país.

En la fórmula de Scioli y Zannini, tenemos la continuidad de este proyecto y de todas estas sonrisas que brillan en las escuelas, las universidad, las fábricas, los jardines de infantes, las empresas, y a lo largo y a lo ancho de este país. Quienes construyen el relato, nos quieren decir desde hace tanto tiempo que el gobierno se cae, que Cristina renuncia, que Néstor no se murió ni estaba en su ataúd, que esto no es una democracia y que no se le permite hablar a nadie, y todo este relato lo construyen desde multimedios monopólicos de altísima prensa y llegada, atados contractualmente a personalidades que vociferan un malestar que no es cierto.
Miremos, hermanos y hermanas, cada protesta que se ha realizado desde 2003 hasta el día de hoy.
¿Quienes las hicieron? ¿Quienes las instigaron? Siempre los mismos y las mismas: las clases medias altas o clases altas, enfundados en sus tapados de pieles, con sus "muchachas que limpian", como dicen ellos y ellas, haciendo sonar escarmientos que poco tienen que ver con lo que en verdad reclaman. Todas estas personas que se llevan ganancias extraordinarias desde hace décadas y lo que no quieren, vamos a decirlo amigos y amigas, lo que quieren es no repartir absolutamente nada de lo que ganan. Ellos ganan cien y les pedimos que pongan uno, cuando antes se llevaban sesenta y no ponían absolutamente nada. Esto es así. No ha habido marchas de pobres. No ha habido reclamos de la clase media, salvo los justos y correctos reclamos que tienen que ver con las injusticias que aún no hemos podido resolver.
Esas marchas masivas, filmadas desde varias cámaras, transmitidas en directo con los periodistas que jugaban a la inocencia de ser informadores cuando recortaban hasta lo que veían para tratar de dibujar una realidad que no existe, pero que al multiplicarse parece una verdad revelada. Porque mienten y mienten y siempre, algo queda.

La verdad, compañeros y compañeros, la tienen ustedes.
Ustedes están mejor.
Ustedes saben que están mejor.
Vamos por todo lo que falta, hacia un destino de irrevocable felicidad y bienestar del pueblo de todos los argentinos y argentinas que no miran sobre su hombro a los más humildes, sino que que los acompañamos para que construyan su ciudadanía y sean mejores personas estando mucho mejor.
El próximo 25 votamos al Frente Para la Victoria, para la victoria de todos nosotros, porque ustedes somos nosotros y nosotros somos ustedes.

Porque falta mucho. Porque lo estamos haciendo.
Porque es con la gente adentro o no lo es y a la patria se ingresa por la puerta de la democracia.

Y porque como siempre fue, va a pasar lo que ustedes quieran que pase.